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La luz cansada y la conciencia: un relato científico

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Imagen: Pixabay

Por Enrique Canchola Martínez. Universidad Autónoma Metropolitana. Ciudad de México, México.

En el extenso universo, la luz viaja incansablemente a través del espacio y el tiempo, llevando consigo la historia del cosmos. Y como la vida misma, se va gastando en la línea del tiempo de acuerdo con la teoría conocida como “luz cansada”. Esta teoría fue propuesta por el astrónomo suizo Fritz Zwicky en 1929. Donde sugiere, que, con el tiempo, la luz pierde energía a medida que recorre grandes distancias. Esta pérdida de energía se manifiesta en un corrimiento de la longitud de onda de la luz al rojo, un fenómeno donde la longitud de onda de la luz se alarga, haciéndola parecer más roja, más cansada.


Viaje de la conciencia

De manera similar, la conciencia humana puede ser vista como un viaje a través del tiempo y la experiencia. Al igual que la luz, nuestra conciencia se expande y evoluciona, acumulando conocimientos y experiencias. Sin embargo, este proceso no está exento de desgaste. A medida que viajamos en el universo, nuestra capacidad de procesar información y recordar detalles puede disminuir, reflejando una especie de “cansancio” mental.

La teoría de la luz cansada fue propuesta para explicar el corrimiento al rojo observado en las galaxias distantes sin recurrir a la expansión del universo. De manera análoga, la conciencia puede ser entendida como un fenómeno subjetivo, cambiante, intencional y continuo que no solo depende de la actividad neuronal, sino también de la superposición y entrelazamiento constante con el entorno y las experiencias acumuladas.


Semejanzas entre la luz y la conciencia

La luz como la conciencia, son fenómenos enigmáticos de la ciencia y la filosofía, aunque provenientes de campos distintos, comparten una esencia común: la transformación y el desgaste a lo largo del tiempo y del espacio. La luz cansada nos recuerda que incluso los fotones, las partículas más pequeñas de luz, no son inmunes al paso del tiempo y las fuerzas del universo. De igual manera, la conciencia humana y los pensamientos, con toda su complejidad y profundidad, están sujetos a los cambios y desafíos que trae consigo la vida.

Estos conceptos y sus profundas similitudes, tanto la luz cansada como la conciencia nos invitan a reflexionar sobre nuestra naturaleza: somos energía luminosa en del espacio-tiempo. Nos muestran que, aunque el viaje pueda ser largo y agotador, cada momento y cada experiencia contribuyen a formar nuestra conciencia cambiante y la vasta red neuronal donde se construyen los Qualia y que dan el conocimiento y la existencia que define nuestro universo y nuestra propia humanidad.

Enrique Canchola Martínez. Universidad Autónoma Metropolitana. Ciudad de México, México.