Me place hacer poemas a mis feroces animales
exóticos para muchos y de diferentes variedades.
Hago versos con amor a ellos,
pues en su simpleza encuentro
sólidas verdades.
Viven menos que nosotros,
¿por qué será?
Tal vez porque nacen sabiendo lo esencial;
ellos dan el saludo sin esperar,
un amor puro sin condiciones tienen para dar.
Aunque les riñas, no guardan rencor,
al instante olvidan y vuelven al amor.
Saben evitar la pelea sin herir,
con un simple gruñido hacen desistir,
no necesitan morder ni
lastimar,
su instinto los lleva siempre a la paz.
Saltan y juegan bajo el sol cada día,
reciben el aire con pura alegría.
Nos enseñan gratitud en cada respiro,
celebran el momento, en calma y suspiro.
Se estiran al alba antes de empezar,
cuidan su cuerpo sin más que pensar.
Mientras nosotros olvidamos cuidar
de lo sencillo y vital
que ellos saben honrar.
Viven para enseñarnos
mil valores que olvidamos:
perdonar, agradecer, sin daños ni reclamos.
Cumplen su cometido y siguen adelante,
por eso su vida es breve, pero vibrante.
En este poema resalto
los valores que los animales nos enseñan
con su simpleza y sinceridad.
A diario nos recuerdan
que esas lecciones están ahí para nosotros
si aprendemos a observar.
Por eso es que me nace
escribir a mis animales, maestros sin palabras,
que en su breve vida nos muestran con sus afectos,
sus dulces miradas.
Ellos aman sin pedir nada a cambio,
mientras nosotros olvidamos el abrazo, la amabilidad y el tacto.
Nos saludan siempre,
sin esperar respuesta,
y en cada encuentro
la alegría es una fiesta.
Mientras los humanos, cada vez más distantes,
perdemos la bondad en gestos vacilantes,
ellos saben perdonar sin guardar rencor;
con solo un segundo borran el dolor.
Nosotros, en cambio,
guardamos la ofensa,
y el orgullo se vuelve nuestra defensa.
A diario agradecen la vida,
el aire que respiran y el sol,
sin prisas ni ansias,
solo gratitud en su rol.
Nosotros olvidamos el encanto
de ver cada día como un nuevo canto.
Ellos viven en paz,
evitando la ira;
con un simple gruñido,
en armonía respiran.
Nosotros buscamos siempre dominar,
sin comprender la fuerza de saber ceder y amar.
Nos enseñan que la vida es efímera y bella,
que el presente es oro,
una chispa que destella.
Mientras nosotros buscamos ganar,
ellos viven el arte de dar.
Así cumplen su misión, silenciosa y sincera,
mostrándonos valores que el tiempo nos cierra.
Y en sus breves años nos dejan la verdad:
que amar y ser leales es la mayor libertad.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta
































