Inicio Artículos Artículos de Educación La vida secreta de los poblanos

La vida secreta de los poblanos

539
Imagen del autor Cinthia en PEXELS

– La Historia Jamás Contada –

Durante el siglo XIX, en plena era victoriana, apareció en Inglaterra un curioso libro titulado MI VIDA SECRETA. Se trataba de la bitácora o registro de la vida sexual clandestina de un respetable caballero de la época, quien, por supuesto, conservó el anonimato.

Como en Puebla vivimos actualmente una situación muy parecida a la de la Inglaterra victoriana en lo que respecta a la sexualidad, he tomado el título de ese libro para esta cápsula, que pretende mostrar la incongruencia entre el comportamiento sexual objetivo de los poblanos, esto es, la manera en que realmente se vive la sexualidad en Puebla y como supuestamente se hace de acuerdo a la moral sexual tradicional, contradicción que provoca serios conflictos psicológicos en los individuos.

Sucede que ni en la vida privada ni en la pública se vive de acuerdo a esa moral, por más que haya individuos y hasta organizaciones completas que la prediquen.

De la vida privada, aparte de nuestras experiencias personales íntimas, con las que cada uno de nosotros podría armar fácilmente un libro, contamos con datos de primera mano gracias a programas como éste, en que SIN CENSURA pueden tocarse todos los temas sexuales, ya sea en forma de pregunta, comentario o incluso de creación artística como un poema, relato o hasta un chiste.

Por el contenido de estas expresiones, vemos que los intereses sexuales reales de los poblanos van más allá y, frecuentemente, ni se acercan siquiera al matrimonio heterosexual-monogámico con fines reproductivos, que es la meta que la moral sexual tradicional le asigna a la sexualidad.

Lo mismo sucede en la vida pública, donde la sexualidad es ubicua, es decir, está en todas partes, desde las revistas, libros y películas con diferentes grados de explicitud sexual, hasta la oferta de servicios sexuales personales, pasando por todo tipo de lugares y actividades que, de alguna forma, acogen o estimulan el ejercicio de la sexualidad.

Pero este ejercicio de facto de la sexualidad no tiene aún un modelo conceptual que lo represente, ocupando su lugar un abigarrado conjunto de mitos, temores, fantasías, falsas expectativas y demás chatarra ideológica, cuyo resultado inevitable es la CONFUSIÓN.

Por eso, aunque todos vivimos muestra sexualidad de alguna manera, esta vida sexual sigue siendo en gran parte secreta, pues no tan fácilmente hablamos de ella, y menos aún públicamente, así sea frente a un micrófono (de teléfono o radio), que nos garantiza un alto grado de anonimato.

El mismo ejercicio de la sexualidad es también en gran medida secreto, esto es, a escondidas: de la familia, los conocidos, de todos aquellos que nos conocen públicamente de una forma y nos avergonzaría que nos conocieran cómo somos sexualmente, sobre todo si nuestra sexualidad se aparta de la “norma oficial” (?) dictada por la tradición (o la ideología dominante, que es lo mismo).

También la vida sexual de los poblanos es una VIDA SECRETA porque nunca se ha hecho un estudio científico de ella: algo comparable, guardadas las proporciones, al Estudio Kinsey de la vida sexual real de los norteamericanos en las décadas de los años 40 y 50 del siglo pasado.

Resumiendo, aunque en Puebla llevamos una vida sexual aparentemente moderna, que en los hechos ya no se ajusta a la moral sexual tradicional, individualmente seguimos llevándola como una VIDA SECRETA, sintiendo que somos los únicos que hacemos lo que hacemos y, por lo mismo, seríamos sancionados punitivamente por los demás si se llegaran a enterar, exactamente la misma situación psicosocial que se vivía en la Inglaterra victoriana.

Puebla, a 20 de mayo de 2004.

(Esta cápsula se refería específicamente a la imagen pública de la sexualidad, la oficial, por así decirlo, por la que los poblanos tenemos tan mala fama, pero la vida sexual tal como la documenta la Historia Cultural, disciplina que sólo algunos pocos cultivamos es -y ha sido- muy diferente. Concretamente desde mediados de los años 80, sus expresiones han sorprendido a no pocos entendidos, incluyendo los sexólogos no dogmáticos.)

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.