Inicio Artículos Lo que no se ve no existe

Lo que no se ve no existe

419
Foto: Especial.

Por Enrique Canchola Martínez. Universidad Autónoma Metropolitana. Ciudad de México, México.

Después de reflexionar sobre lo que propone Anton Zellinger Premio Nobel de física 2022. De que solo existe lo que podemos ver, me parece una postura ANTISOLIPSISTA muy interesante. Es importante mencionar que el solipsismo es una corriente filosófica que sostiene que lo único que realmente existe es la propia mente y sus experiencias. Según esta corriente filosófica, todo lo que percibimos del mundo exterior, incluidos otros seres humanos, solo existe en nuestra conciencia. En otras palabras, el solipsismo plantea que no podemos estar seguros de la existencia de nada fuera de nuestra propia conciencia.

Conversación entre Rabindranath Tagore y Alberto Einstein.

Cabe mencionar que ya en 1930, los eminentes científicos y filósofos Rabindranath Tagore y Alberto Einstein, habían discutido sobre estas cuestiones. Tagore fue de la postura: que el mundo es una experiencia humana y subjetiva, mientras que para Alberto Einstein: el mundo es una experiencia humana objetiva. Dicho de otra manera, para Tagore, las cosas y los humanos existen gracias a que existen otros que los vemos, mientras que para Einstein, las cosas y los humanos existen por sí mismos, a pesar de que los otros no los miren.

Paradoja EPR

Posiblemente, esta conversación entre Tagore y Einstein, inspiró el experimento mental realizado por Einstein, Boris Podolski y Natan Rosen en 1935. En el cual se establece que, modificando el estado de una partícula es posible modificar el estado de la otra a distancia de manera instantánea, violando el principio de la localidad y poniendo en contradicción la teoría de la relatividad.
Por esta Razón a esta propuesta se le conoce como la paradoja EPR en honor a dichos científicos, ya que son las letras iniciales de los apellidos de los autores. Posteriormente se propuso que es posible medir dicha influencia de una partícula sobre la otra, gracias a la superposición y entrelazamiento cuántico de las partículas, lo cual permite saber la posición y el estado de la otra partícula en forma instantánea, gracias al principio de incertidumbre propuesto por Werner Heisenberg en 1927. Por otra parte, en 1964 John Bell, propuso qué la influencia de una partícula sobre la otra se da a través de un mecanismo de teletransportación energética y no de maza, lo cual implica transferencia de información y energía de una a la otra. Lo cual no viola el principio de localidad y la teoría de la relatividad.

Thomas Young y la doble rendija.

Interesantemente, estas propuestas, podrían explicar el experimento pionero de la doble rendija realizado en 1801 por Thomas Young, en el cual se establecen que las partículas se comportan en forma distinta cuando son observadas, es decir, cuando tienen una superposición y un entrelazamiento con el observador. Propuesta que ha sido tomada por las neurociencias, para explicar el comportamiento humano, cuando un individuo interactúa con otro y la diferencia de comportamiento, cuando está solo o acompañado, es decir cuando tiene una superposición y entrelazamiento cuántico social.

Además, en este experimento se mostró: cómo la luz está en dos estados cuánticos en forma de onda o energía y en forma de materia como lo había propuesto el maravilloso Robert Hooke, enemigo intelectual de Isaac Newton, a quién por cierto venció en dicha discusión sobre la naturaleza de la luz.


La superposición y el entrelazamiento se puede ver.

Regresando a Anton Zellinger, aunque las partículas subatómicas no se puedan ver, se puede medir su entrelazamiento y superposición a través de diferentes técnicas: 1) correlación entre las propiedades de los fotones, 2) a través de pruebas matemáticas que permiten verificar las correlaciones, 3) a través de la tomografía cuántica, técnica que permite reconstruir el estado cuántico de fotones entrelazados y 4) por medio de la función de onda que permite la visualización de onda de dos fotones entrelazados en tiempo real.

Es de esta manera que la frase de Anton Zellinger, rompe con el solipsismo filosófico-científico y permite confirmar qué podemos ver el mundo y su existencia por sí mismo, y que no depende necesariamente de la experiencia humana como lo había dicho el poeta y creador del hinduismo Rabindranath Tagore.

Para existir no es indispensable ser nombrado.

Finalmente, considero importante mencionar que estos avances de la física cuántica, contradicen también, la propuesta de los filósofos, George Steiner y Ludwig Wittgenstein, de que si algo no es nombrado no existe, por el contrario, de acuerdo a estas premisas, las cosas y los seres vivos existimos por sí mismos, en diferentes estados cuánticos y en muchos mundos superpuestos y entrelazados con otras cosas, con otras conciencias y con otros individuos.

La conciencia como fenómeno físico y cuántico

Estos conocimientos y propuestas revolucionarias de la física cuántica, abren la posibilidad de que la conciencia sea un fenómeno cuántico de acuerdo a Stuart Hameroff y Roger Penrose y que la conciencia sea una experiencia, que pase de ser subjetiva, como lo propuso William James, a ser un evento objetivo del funcionamiento cerebral que pronto lo podamos medir con las herramientas cuánticas.

Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana
Ciudad de México, México.