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El lado oscuro de la tradición

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– La Historia Jamás Contada –

El pasado día de Halloween, que este año no contara con la ya institucional Marcha Siniestra organizada y promovida por nuestro amigo HELLKAT. me hizo reflexionar nuevamente sobre la importancia decisiva de la imaginación en la Política, pues posee la innegable virtud de actuar como starter (marcha o arranque) de profundos cambios culturales que no se dan por imposición externa, sino por la misma fuerza del deseo individual cuando concurren las condiciones ambientales propicias para manifestarse al exterior.

Lo que podía apreciarse en la Marcha era nada menos que el “lado oscuro” -no necesariamente inconsciente y menos aún malo, como lo presentan las religiones convencionales- del imaginario individual, devenido en esos momentos colectivo, visible y, más aún, compartible, que lo convertía en los hechos en una celebración de la DIVERSIDAD que todos albergamos dentro, incluso o especialmente en el terreno de lo arcano.

Esta es la clave de la popularidad de este tipo de expresiones, pues se trata de la eclosión de la diversidad intrínseca a una población a pesar de todos los intentos oficiales u oficiosos de uniformarla en torno a valores más o menos arbitrarios pero siempre identificados con el Poder, sea el terrenal o uno supuestamente trascendente que provendría de más allá de este Mundo.

Porque a diferencia de los manidos ritos de las religiones constituidas, incluyendo las estatales (nacionalismos), en las espontáneas no se trata de someterse a un Orden superior, sino de liberar lo que por conveniencia o miedo solemos guardarnos para nosotros: es la diferencia clásica entre los estilos puros del Arte, perteneciendo las primeras a la Épica, mientras que las segundas lo son a la Lírica. En el género épico enajenamos nuestra expresión a favor de Dios, la Patria, el Estado, etc., mientras que en el lírico simplemente expresamos lo que sentimos, sin mediar juicio moral alguno. (Nada más grotesco que acomodarle a un Carnaval una explicación teológica.)

Este alejamiento del canon hasta entonces prevaleciente, fue el motivo de la diatriba contra el Halloween cuando éste se incorporó a la cultura popular juvenil urbana hace unos 30 años, atajando la difusión del “Día de Muertos”, de inspiración católica más que prehispánica, como insisten en afirmar los defensores de un curioso nacionalismo colonial. (Y hablando de colonias, sucedió en una vecina que tras la llegada del Partido clerical al Gobierno federal el año 2000, el Arzobispado sustituyó al párroco, un joven sacerdote progresista -que incluso habilitó una biblioteca para uso de los estudiantes de allí-, por un cura pueblerino con todo y sus “fuerzas vivas” con la intención de recuperar, “a la vieja usanza”, a sus cada más más numerosos defectores, pero no faltó quien desplegara un característico motivo “dark” como decoración de su casa en estas fechas.)

Sí, la conquista del imaginario colectivo es un objetivo estratégico permanente para quienes detentan o aspiran al Poder y, por lo mismo, siempre les resultará sospechosa cualquier manifestación o actividad independiente que acontezca en el campo CULTURAL, sea en el sentido amplio, antropológico, de los estilos y formas de vivir y relacionarse, como en el restringido de las diversas -en todos sentidos- expresiones artísticas.

De hecho, para contrarrestar las expresiones oscuras tipo Halloween desatado (wild), con zombis, vampiros, licántropos y todo el bestiario de criaturas conocidas y desconocidas, los tradicionalistas han ideado organizar y promover su propio Desfile de Catrinas, que recurre al elemento rancio-aristocrático porfiriano para atraer y reencaminar a los y, sobre todo, las actuales pretenders por el lado “bueno” de lo Oscuro, que no por casualidad empata o desemboca en la tradicional parafernalia de Todos Santos -irónicamente, eso es precisamente lo que significa Halloween: All Hallows’ Eve-, siguiendo la máxima: “si no puedes con tu enemigo, únete a él”, como de hecho ha resultado, pues con su versión abonan a la diversidad inherente al lado oscuro de la tradición.

Y a ustedes, ¿qué les parece todo esto?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.