Por Salvador Calva Morales
No falta mucho tiempo y las horas se deshacen
como velas encendidas derritiéndose en mi piel;
solo quiero dormir para que al alba me abraces
y me digas cuándo al fin te tendré por primera vez,
mientras mi pecho impaciente tu llegada rehace.
Quiero sentirte en mis brazos sin prisa ni medida,
que el calor de nuestros cuerpos rompa toda razón,
que mis abrazos despierten la llama contenida
que nació desde aquel “sí” que cambió mi respiración
y convirtió cada espera en dulce herida encendida.
Desde que dejaste ver tu belleza sin defensa,
mi deseo camina desnudo dentro de mi voz,
como un sueño prohibido que mi sangre recompensa,
imaginando tu piel acercándose veloz,
mientras la noche y el deseo nos piensan sin vergüenza.
Muero porque llegue el día de tenerte entre mis manos,
de perderme en tu perfume y beber de tu calor,
de recorrer sin palabras los caminos más humanos,
donde se mezclan suspiros, piel, locura y temblor,
mientras el mundo se queda lejos,
mudo y lejano.
Y aún más muero por saber si me deseas igual,
si tu cuerpo también arde cuando pronuncias mi nombre,
si tus ganas se desbordan con un hambre natural,
como la fiebre que en mi pecho a cada instante se esconde,
esperando unir deseo, amor y fuego carnal.
Salvador Calva Morales #salvadorcalvamoralespoeta




























