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Médicos del Servicio Social Obligatorio colapsan en 3 meses por sobrecarga y presión laboral

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Imagen del sitio agenciadenoticias.unal.edu.co

Cerca del 40 % de los médicos recién graduados que realizan su Servicio Social Obligatorio (SSO) en Bogotá presentan síntomas de agotamiento extremo apenas 3 meses después de iniciar sus labores. Una investigación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) advierte que esta fatiga temprana, relacionada con el síndrome de burnout (o del quemado) se presenta de forma acelerada por la sobrecarga laboral, las metas de productividad y las precarias condiciones en que ejercen su trabajo.

En Colombia el SSO es un requisito legal para ejercer la medicina. Dicha condición, regulada por el Ministerio de Salud y Protección Social, les exige a los egresados trabajar durante un año en zonas designadas por el Estado. Aunque la norma estipula jornadas de 48 horas semanales y condiciones básicas para el ejercicio profesional, en la práctica los jóvenes enfrentan turnos excesivos de hasta 36 horas continuas, infraestructura deteriorada y una alta presión por cumplir indicadores de productividad.

Tales condiciones favorecen la aparición del síndrome de burnout, una forma de estrés laboral crónico que genera agotamiento emocional, desmotivación y una disminución en la percepción de la eficacia profesional.

La investigación de César Alejandro Geney Celis, magíster en Salud Pública de la UNAL, combinó entrevistas y encuestas aplicadas a 23 médicos de una subred del sistema de salud de Bogotá. Además,  acompañó a 9 médicos durante sus turnos, registrando en tiempo real sus experiencias, dinámicas de trabajo, interacciones y condiciones físicas del entorno.El 30,4 % de los participantes (7 profesionales) reportó haber experimentado ansiedad –manifestada en nerviosismo, inquietud y miedo– y el 17,4 % le atribuyó esta condición a la presión por no retrasarse y al cumplimiento de metas de productividad impuestas por las instituciones.

Además de los síntomas emocionales, el 70 % de los participantes reportaron dificultades para dormir, con un promedio de descanso de apenas 6 horas diarias. También se documentaron síntomas físicos como migrañas, espasmos musculares y molestias osteomusculares, asociados con espacios de trabajo en mal estado o sin las condiciones ergonómicas mínimas.

“Durante mi propio rural me sentí ‘quemado’ a los pocos meses. Lo preocupante es que esa sensación parece ser común entre quienes empiezan a ejercer como médicos en Colombia, por lo que mi intuición era que esto no me había pasado solo a mí”, explica el investigador Geney.

El modelo de atención del sistema de salud colombiano establece que los médicos deben prestar servicios con calidad, calidez y suficiencia, en jornadas que no superen las 48 horas semanales y en condiciones físicas adecuadas. Según esta directriz, cada paciente debería recibir una atención integral de al menos 20 minutos, con el tiempo necesario para escuchar, diagnosticar y orientar.

No obstante, la investigación revela un panorama que dista profundamente de ese ideal: consultas de apenas 10 minutos, jornadas sin pausas, sobrecarga de pacientes y presión constante por cumplir metas de productividad configuran un escenario en el que la atención humana se reemplaza por el cumplimiento mecánico de cifras.

“Esta no es una decisión individual de los médicos sino una reacción forzada ante un sistema que los obliga a elegir entre rendir cuentas administrativas o brindar una atención completa. En vez de preocuparse por resolver el motivo real de consulta, muchos médicos terminan llenando formatos contrarreloj; por ejemplo una doctora me contó que, ante el riesgo de presentar un lumbago, tuvo que advertirle a su jefe que si sus condiciones no mejoraban se vería obligada a incapacitarse”, relató el magíster.

Y aunque todos los médicos del SSO cuentan con contratos formales, en la práctica la mayoría no tiene garantizadas condiciones humanas mínimas: ni pausas, ni espacios adecuados para el descanso o el autocuidado.

Según el Colegio Médico Colombiano, en 2020 más del 70 % de los trabajadores de salud del país estaban tercerizados y casi todos laboraban en condiciones precarias: jornadas superiores a las 48 horas semanales, contratos irregulares o inexistentes, y frecuentes retrasos en el pago de salarios. Así mismo, el 60 % de los médicos del SSO excedía el límite legal de horas trabajadas y el 15 % no contaba con contrato legal.

Otro caso conocido de primera mano por el magíster fue el de un médico joven que confesó haber perdido el control en momentos de agotamiento emocional.“Hay días en que he devuelto pacientes, en que los he tratado mal”, le manifestó. Para el experto, esta frase condensa el daño profundo que causa un sistema centrado en la productividad.

Aunque todos los médicos del SSO cuentan con contratos formales, en la práctica la mayoría carece de condiciones humanas mínimas para ejercer dignamente. No tienen pausas ni espacios adecuados para descansar, ni protocolos de protección que consideren su salud física y mental.

“No podemos pedirles a los médicos que cuiden la salud del país si ellos mismos están siendo abandonados. Un sistema que los quiebra antes de que puedan ejercer plenamente es un sistema que se debe repensar desde sus bases”.

El estudio concluye que si estos factores no se abordan estructuralmente, el sistema de salud seguirá alimentando un círculo de desgaste que pone en riesgo tanto a los profesionales como a los pacientes.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co