No lo dije, pero te quiero.
Y tú emprendiste el viaje
sin pedirme nada.
No lo dije porque pensé
¿para qué te quiero? –
¿para qué, si puedo disfrutar
de las hojas muertas de otoño
mientras me despeina el viento?
¿Para qué te quiero,
si la música me despierta,
y el sol me acaricia despacio
cuando desayuno en la ventana?
Las risas del atardecer son bastas,
no faltan los libros ni los versos.
¿para qué te quiero
si me paso el café de la noche,
platicando con las estrellas
descubriendo secretos?
¿Para qué te quiero si no te necesito?
¿Eres un gusto? ¿Un lujo? ¿Un capricho?
¿Para qué te quiero?
Me lo pregunto cuando te veo alejarte
por un camino sin regreso.
Tu imagen se hace pequeña
mientras te pierdes
entre las montañas grises
que enmarcan el horizonte…
Apenas puedo ver el rastro
de tu cabello en la distancia,
cuando imagino que te alcanzo
y te acompaño en silencio
Sin razones ni heridas.
Sin preguntas ni miedos.
Nos perdemos juntos en la noche,
nos llueve y amanece,
y nosotros seguimos callados,
sonriendo…
Ahí me doy cuenta de que no te quiero.
El misterio de mi afán contigo era simple:
-Estar presente en tu presencia-
Ser sólo dos amantes
que se acompañan sin límites
Cuando vuelvo de mi ensueño
me encuentro con que tú
te has perdido por completo.
Hubiera es sólo una forma del tiempo,
y ya que el tiempo es tan etéreo,
no me detengo a llorar ni me aferro.
Al contrario,
te amo, donde quiera que estés
Y te llevo conmigo
a donde quiera que vaya…
Después, ¿quién sabe?
Yo tomo un camino hacia cualquier lado
y me marcho entre mariposas,
nubes blancas, venados y suspiros…
Ariana Magaña Narváez es astróloga, actriz, docente y escritora. Dirige: Arti Bello Producciones
































