
Por Salvador Calva Morales
La educación estaba blindada,
custodiada por los muros del privilegio.
Mientras tanto,
miles de mentes se marchitaban
en la sombra del olvido,
con sueños enterrados
y anhelos rotos.
Como luz en medio de la noche
alguien alzó la voz
y derribó murallas.
Quebró cerrojos,
y abrió las puertas
del templo del saber
para todos.
Horace Mann,
tú, que no temiste nadar contracorriente,
que luchaste incansable
por los invisibles,
por los que nunca fueron
llamados a pasar lista.
Fuiste al corazón del sistema,
te abriste paso hasta los pasillos del poder,
pero nunca te alejaste de la gente.
No te cegó la altura,
no te venció la rutina.
Tu visión fue clara,
tu fe inquebrantable:
una escuela para todos.
Horace Mann,
tu corazón noble
late aún
en cada rincón
donde la educación
vuelve a ser esperanza.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta



























