Por Carlos Pereira Cohen
Hola, amigos.
Hoy les voy a hablar de un viaje muy lejano en el tiempo, tan remoto que ni siquiera pertenece a la historia: se sitúa en la prehistoria.
Hace aproximadamente 200 000 años nos conformamos como homo sapiens, luego de varios procesos evolutivos. Ya con la capacidad de bipedestación, un cerebro más grande, el uso de herramientas y el pensamiento simbólico, comenzamos a agruparnos en clanes que vivían en África y trataban de sobrevivir con una fuerza y tenacidad que superaban las adversidades.
Así fue como, con un espíritu cargado de valentía, hace entre 50 000 y 100 000 años nuestros primeros ancestros comenzaron a migrar hacia otras tierras, cuando la sabana africana, debido a los cambios climáticos, empezó a convertirse en desierto. Fue necesario buscar nuevos lugares para vivir. El peligro de no poder subsistir se unió a la esperanza de hallar mejores territorios.
Mi poema, inspirado en ese viaje migratorio, no exalta a un hombre como héroe individual, sino que hace partícipe a la humanidad de entonces de un acto verdaderamente heroico: cruzar el mar con mujeres y niños a cuestas, impulsados por la fuerza y el coraje de un espíritu pionero que aún hoy conservamos, cuando estamos cubriendo el suelo de Marte con vehículos robotizados, preparando la primera expedición humana como preludio de muchas que vendrán a otros exoplanetas del espacio sideral.
Lo que destaco en mi poema es el heroísmo y el llamado a la aventura con el más alto propósito: el de conocer.
Al llegar a Europa no la encontraron vacía. Allí estaban los neandertales, que ya habían dominado esas frías tierras durante milenios. Si bien esos humanos de otra especie se extinguieron hace unos 30 000 años, y durante mucho tiempo creímos que no había habido cruces con los homo sapiens, hoy la genética demuestra que el ADN neandertal persiste entre un 1 % y un 4 % en los asiáticos y europeos modernos.
Nuestros ancestros desarrollaron herramientas más refinadas —de hueso, de piedra—, domesticaron a los lobos, dando origen a los perros, que nos acompañan desde hace más de 25 000 años.
En definitiva, mi poema intenta expresar un legado que deberíamos considerar con profundo respeto hacia aquellas personas que, por su tenacidad, fe y esperanza, realizaron esa epopeya, sabiendo que hoy somos gracias a lo que ellos fueron e hicieron.
Epopeya de la prehistoria
Homo sapiens, hombre sabio, viajero,
a la vida incorporaste conciencia;
tu indomable espíritu aventurero
conquistó la tierra con tu presencia.
Desde lejanas tierras cruzar el mar,
con los niños y mujeres a cuestas,
incomprensible el deseo de viajar:
fue muy grande y ambiciosa la apuesta.
Abandonar la sabana africana
fue hacer y cumplir un destino,
para conocer tierra muy lejana.
Hoy te recordamos en la prehistoria:
tus alegrías, tu vida, tu lucha;
te ofrendamos el manto de la gloria.
Carlos Pereira Cohen es de nacionalidad boliviana, radicado en Argentina. Médico, poeta, saxofonista y piloto internacional de yate. Autor del poemario Los colores del amor.
































