Por Sabersinfin
Puebla, Pue. a 3 de enero de 2026. En un contexto social marcado por la prisa, la fragmentación del tiempo familiar y la sobreexposición a pantallas, la tradición de los Reyes Magos puede recuperar un valor que va más allá del obsequio. Así lo plantea el educador, escritor y veterinario Salvador Calva Morales, quien considera que esta fecha ofrece una oportunidad privilegiada para propiciar el diálogo intergeneracional entre niñas, niños, jóvenes y personas adultas mayores.
Desde su perspectiva, la práctica de “escuchar la voz de los Reyes Magos” —entendida como el relato, la explicación simbólica y la conversación que acompaña la celebración— ha ido perdiéndose conforme se debilitan los espacios de convivencia familiar. “Antes, los Reyes no solo traían juguetes; traían historias, preguntas y silencios compartidos”, sostiene Calva Morales. Hoy, advierte, el intercambio se reduce con frecuencia a una transacción rápida, desprovista de narrativa y encuentro.
El autor de medio centenar de libros —entre ellos Inspiración temprana, el cual trata sobre el talento durante la infancia—, subraya que el valor cultural de esta tradición reside en su capacidad de generar puentes entre generaciones. Los mayores transmiten memoria, sentido y experiencia; los menores aportan asombro, curiosidad y preguntas genuinas. Cuando este intercambio se interrumpe, no solo se empobrece la celebración, sino también la construcción de identidad y pertenencia dentro del núcleo familiar.
Calva Morales enfatiza que la desunión familiar —acentuada por horarios incompatibles, estrés laboral y dinámicas de aislamiento— ha erosionado rituales que funcionaban como anclas afectivas. Recuperar el diálogo en torno a los Reyes Magos, afirma, no implica un retorno nostálgico al pasado, sino una resignificación consciente: sentarse a conversar, explicar el simbolismo, escuchar expectativas y compartir recuerdos.
Finalmente, el autor poblano propone entender esta fecha como un ejercicio pedagógico y humanista. “Cuando un adulto se toma el tiempo de hablar con un niño sobre lo que representan los Reyes Magos, está sembrando algo más duradero que un regalo: está enseñando a dialogar, a imaginar y a sentirse parte de una historia común”. En ese gesto sencillo, concluye, se abre la posibilidad de recomponer vínculos y devolver a la tradición su sentido comunitario.






























