Por Salvador Calva Morales
Se busca un buen amor de latido encendido,
que se deje amar sin reloj ni calendario,
en horario flexible, libre y atrevido,
donde mi verso lo abrace a diario.
Que acepte mi poesía como dulce rumor
y en cada palabra florezca su calor.
Que a veces sea mi amiga en la noche callada,
cuando la luna me robe la razón,
y otras, mi amante de piel desvelada,
que incendie despacio mi imaginación.
Cómplice fiel de mis sueños errantes
o refugio tibio de mis madrugadas amantes.
Que tenga experiencia en senderos difíciles,
que no tema al viento ni a la oscuridad,
que conozca caminos secretos e invisibles
y me lleve a nuevos destinos de libertad.
Que tome mi mano cuando dude el destino
y juntos inventemos otro camino.
Que posea paciencia tan grande como el cielo
y el coraje ardiente de quien sabe amar;
que si caigo cansado me cubra con su anhelo
y en su pecho me invite a descansar.
Que se entregue completa, sin miedo ni prisa,
como ola que al mar su pasión eterniza.
Se busca un amor de mirada profunda,
de labios que sepan prometer sin hablar,
que cuando mi voz en su oído se funda,
sienta mi fuego suave despertar.
Un amor que en silencio comprenda mi voz
y en su piel me reciba, temblando los dos.
Y si ese buen amor escucha este llamado,
que llegue despacio, sin temor ni condición,
porque tengo mi verso y mi sueño guardado
y un rincón encendido dentro del corazón:
allí donde el alma se atreve a vivir…
y amar más allá de la forma y la herida,
hasta que el amor nos pronuncie en su voz.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























