ConoSer Bien
“No permitas que el ruido de las opiniones ajenas silencie tu voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje de hacer lo que te dicte tu corazón y tu intuición. De algún modo, ya sabes aquello en lo que realmente quieres convertirte”.
Daniel Goleman
En un mundo altamente competitivo y en constante evolución, es indiscutible que el deseo de ser el mejor en cualquier ámbito se ha convertido en una meta demandante para muchos individuos.
El ser competitivo y tratar de hacer las cosas lo mejor posible es algo positivo ya que a todos por naturaleza nos gusta ganar. Pero el problema se presenta cuando se generan sentimientos negativos en las personas perdedoras (y en algunos casos hasta en las ganadoras) ya que de ninguna manera aceptarán los errores. Se sabe de individuos que pueden llegar a sentirse muy mal cuando no ganan y pueden llegar a hacer cosas terribles por no lograr ser los mejores en todo.
En este tipo de conductas destaca entre otras cosas el egocentrismo, es decir, que toda gira al alrededor de ellos y puede llegar a ser un trastorno que perjudique socialmente la vida de las personas.
Se puede identificar a estos individuos, afectados por el deseo de ser el mejor, por las siguientes actitudes: La persona no acepta que puede perder o piensa que va a hacerlo y por eso prefiere no hacer el intento de realizar la labor encargada; Se centra en ganar y en ser el primero más que en disfrutar de lo que está haciendo; No tolera sus fallos y es perfeccionista en exceso o si pierde, suele echar la culpa a los demás. Estas actitudes son muy comunes en la actualidad, sobre todo el echarle la culpa a los demás.
Se ha identificado esta conducta como un trastorno, es decir, una alteración en las condiciones consideradas como normales en una persona. Los individuos que lo sufren presentan una enorme emotividad y una búsqueda de atención constante, junto con una excesiva necesidad de apoyo y reconocimiento, y con el objetivo de lograr centrar la atención de las personas que les rodean, es habitual que estos individuos lleguen a usar como estrategias la seducción o el victimismo.
Estos individuos a través de su conducta extrovertida, sociable y de aspecto físico llamativo, tratan de atraer la atención de los demás. Son emocionalmente superficiales y experimentan con facilidad rápidos y bruscos cambios emocionales. Son muy exagerados mostrando desmedidamente sus emociones. Poseen una descomunal necesidad de aprobación, apoyo y reconocimiento en todo lo que hacen. Los sujetos son muy inseguros y dependientes, necesitan el elogio de los demás para mejorar su autoestima y sentirse a gusto.
Es común que las personas que sufren este trastorno tengan algunas complicaciones como: La tendencia al suicidio, sin embargo, estos intentos suicidas no ponen realmente en peligro sus vidas, sino que se producen como una muestra más de llamada de atención tras un fuerte disgusto o depresión, así mismo, puede haber una tendencia al abuso de sustancias tóxicas.
Ya en la Biblia se habla del querer ser el primero, vemos en Marcos 9:33-35 “³³ Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? ³⁴ Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. ³⁵ Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el último de todos, y el servidor de todos. ³⁶ Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: ³⁷El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió”.
Como se puede apreciar en este pasaje bíblico, para llegar a ser el mejor en primer lugar se debe ser humilde de espíritu y posteriormente, reconocer los errores ya que esto hace que la persona descubra el papel de la importancia de servir a sus semejantes en todo momento en este mundo.
Los especialistas indican que para lograr lo que uno se propone y “ser el mejor en lo que se hace”, no en todo, es importante tener el control sobre las cosas y ser disciplinado pero lo fundamental es seguir estos consejos: Analizar las fortalezas y debilidades, antes de establecer cualquier objetivo; Definir las metas a largo plazo, visualizando dónde le gustaría estar en el futuro y establece metas a corto plazo (estas metas deben ser específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con un tiempo límite); Desglosar las metas en pasos más pequeños para haceras alcanzables y lo más importante es el confiar en nosotros mismos, ya que sin esta actitud cualquier cosa que tratemos de hacer será en vano.
Hay que ser conscientes, amable lector, de que nadie puede dominar y ser hábil en absolutamente todas las disciplinas y los procesos existentes por lo que es necesario estudiar la situación en la que nos encontramos y delimitar las acciones a ejecutar, es decir, el conocernos a nosotros mismos sobre nuestros límites y nuestras valías, esto será siempre un buen punto de partida.

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com































