Por Salvador Calva Morales
Hoy te extrañé más que otros días, al despertar llorando,
como si la noche guardara tu voz en su penumbra;
mi alma quedó en silencio, tu recuerdo caminando
por los pasillos del sueño donde tu sombra me alumbra.
Y pregunté al misterio que habita en mi razón:
¿por qué tu ausencia vive tan honda en mi corazón?
En mis sueños te encuentro, tibia como la aurora,
y tu piel se desliza como un fuego lento;
tu abrazo me envuelve, me pierde y me devora,
mientras mi boca recorre tu perfume y tu aliento.
Y en la paz de tu cuerpo, donde el deseo se asoma,
descubro que tu nombre es la luz que me nombra.
Porque solo a tu lado conocía la calma,
la cálida prisión de tu cuerpo encendido,
la dulce tempestad que temblaba en tu alma
cuando el placer nos dejaba sin voz ni sentido.
Y el sabor de tus besos, profundo y abrasador,
era un mar donde naufraga mi sed de amor.
Cuánto tiempo sin ti: cada día lo cuenta,
mi calendario herido con tu nombre en rojo;
cada fecha me grita tu ausencia violenta
y en cada madrugada vuelvo a buscarte en mis ojos.
¿Dónde estás?, pregunto al silencio del cuarto,
si en mis sueños aún vienes a quedarte un rato.
Te espero en la noche, con deseos callados,
con la fiebre secreta que mi piel disimula;
mi deseo te nombra en susurros guardados
mientras el alma, temblando, tu recuerdo acumula.
Casi sin ruido repito tu nombre en mi ser
para que mi tristeza no lo llegue a entender.
Y al despertar me pregunto quién eres,
quién en mi sueño fuiste,
qué hechizo dejó tu sombra en mi destino;
si mi ser de Casanova, que a tantas mujeres viste,
hoy se descubre perdido en un solo camino.
Porque a todas las amo… así lo creí siempre yo,
pero a ninguna como a ti:
a ti te amo con la herida abierta de todo lo que ya no volvió
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























