
Escribo preocupado por la naturaleza,
la biodiversidad,
el hombre es el responsable.
La ignorancia,
la falta de disciplina,
aunada a la carencia
de educación ambiental.
Disfrutamos playas
y, al final,
dejamos un manto de despojos.
No saben que la marea sube
todas las noches
y regresa la basura al mar.
¿Cuántas especies marinas
se extinguen a diario
por la absurda mano del hombre?
¿Qué hacemos los poetas
para detener la extinción
de tantos bellos animales?
¿Qué hacemos con la impotencia
y la rabia
que me da por ser médico veterinario
y poeta a la vez?
Escribo con el alma
en un puño herido;
la naturaleza clama,
su voz es llanto.
Biodiversidad quebrada
en su latido,
el hombre verdugo
de su encanto.
La ignorancia,
áspera mano que arrasa,
falta de amor,
de disciplina y conocimiento.
Dejamos las playas
vestidas de brasa,
despojos infames
que el mar ha de devolver.
Cada noche la marea
recoge el ultraje,
devuelve su duelo
en olas de dolor.
Especies que mueren
sin un homenaje,
vidas borradas
por el absurdo destructor.
¿Qué hacemos los poetas
ante tal agonía?
¿Es nuestra pluma
la lanza de redención?
La impotencia me abruma,
mas cada poesía
es un eco,
un grito de rebelión.
Veterinario y poeta,
mi corazón comparte
la rabia y la esperanza
en un mismo altar.
Si al hombre no puedo sanar,
ni el tiempo lo va a cultivar,
ojalá mi arte,
las íntimas fibras
del ser humano toque,
y cuidemos todos
a nuestro bello mar.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























