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La fuerza universal es el amor

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ConoSer Bien

La soledad es dolorosa cuando uno es joven,
pero muy agradable cuando uno es más maduro
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Albert Einstein (1879-1955)

Albert Einstein, físico alemán, que se nacionalizó después como suizo, austriaco y estadounidense, fue proclamado por la revista Time en 1999, como “personaje del siglo XX” y el más “preeminente científico”. Obtuvo el Premio Nobel de Física en 1921, se le considera como el “padre de la bomba atómica”, a pesar de que él persistentemente advirtió sobre el peligro de su uso, siempre abogó por el pacifismo, el federalismo mundial, el internacionalismo, el sionismo y el socialismo democrático, con una fuerte devoción por la libertad individual y la libertad de expresión. Su logro más conocido es la teoría de la relatividad general. 

El nombre Einstein tiene su origen en el idioma alemán y deriva de la combinación de dos palabras: ein, que significa uno, y stein, que significa piedra. Por lo tanto, la traducción literal de Einstein es “una piedra o trabajador de la piedra”. Este nombre se asignaba comúnmente a las personas que “trabajaban como albañiles” o eran hábiles en el trabajo con piedras y rocas durante la época medieval en Alemania. 

Einstein, el genio que puso orden en el caos del universo vivía un caos en su universo privado. La vida de Einstein fue un desorden total, caótico, desde que nació y hasta que decidió que lo dejaran morir, el 18 de abril de 1955, a los 76 años.  

Dejó instrucciones precisas de no querer funeral, ni tumba, ni monumento. El genio pidió ser cremado y que se mantuviera en secreto el destino de sus cenizas, para que la gente no pudiera ir ” a adorar mis huesos”. Pero su último deseo no se cumplió: luego de la autopsia, alguien robó su cerebro

Sus grandes habilidades científicas no entorpecieron sus relaciones sentimentales, que pasaron más desapercibidas gracias a su secretaria. Fueron varias mujeres en su vida: Mileva Maric, compañera de estudios en Zúrich, relación que culminó al nacer su hija Lieserl y sus hijos Eduard y Hans Albert. Elsa Löwental, esposa y ama de casa, con dos hijas adolescentes, Ilse y Margot. Ambos eran primos. Johanna Fantova, su bibliotecaria particular había dejado Europa huyendo de la guerra y en 1944 llegó a Princeton, donde comenzó a trabajar en la biblioteca. 

De sus infidelidades, poco se sabe de ellas ya que Helen Dukas, su fiel secretaria, se encargó de taparlas. Se sabe de su relación con la joven austriaca Margarete Lebach quien estuvo a punto de arruinar su segundo matrimonio, así como, con Margarite Konenkova, una espía soviética.  

La hija de su primer matrimonio del célebre genio, Lieserl, a finales de los años 80, donó 1,400 cartas escritas por Einstein a la Universidad Hebrea, con la orden de no hacer público su contenido hasta dos décadas después de su muerte.  

Una de estas cartas, la cual no aparece en el archivo de Albert Einstein y algunos autores consideran es apócrifa, se ha compartido en redes sociales más de 150,000 veces desde 2014, misiva que es conocida con el nombre de “La fuerza universal es el amor¹”, en la cual se aprecia el amor del genio a su hija Lieserl

 Entre algunos de los enunciados, que considero más sobresalientes, están:  

“Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo”. 

“Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR”;  

“El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere”. 

“El Amor es Dios, y Dios es Amor. Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos olvidado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo”. 

“Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser siente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta”. 

“Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada”. 

“Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida”.  

“Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta”. 

Independientemente de que esta carta haya sido escrita por Einstein o no, como lo dicen varios autores, ya que hasta la fecha existe esta la polémica, es indudable que la misiva contiene un alto grado de espiritualidad la cual es necesario desarrollarla en esta época y sobre todo esa energía de la cual se habla que es la energía del “amor”

Juzgue usted, amable lector. 

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com 

Referencia:
https://culturainquieta.com/estilo-de-vida/la-fuerza-universal-es-el-amor-la-supuesta-carta-que-albert-einstein-envio-a-su-hija/