Inicio Artículos Relatos El primer día de retiro

El primer día de retiro

481
Imagen auspiciada por PIXABAY, proporcionada por Nick115

Cuando Zambrano enfrentó su primer día de retiro, tuvo la ligera sensación de ser otra vez un novato. Sólo saldría de su casa para comprar leche en el minisuper de la plaza a dos cuadras de distancia. Y no podía dar el paso inicial por unos terribles nervios que le invadieron intempestivamente, paralizándolo en el marco de la puerta con la correa de Rex en la mano.

Recordó otros grandes retos de su ahora acabada carrera: su terrible junta de la fusión del banco, los nervios antes de su discurso de fin de año como jefe de oficina o la zozobra que le provocó su primera queja de un cliente que se hizo viral en redes. Nada le evocaba valor ni le daba más bríos. Todo parecía inútil, fútil, como recuerdos de una vida ya acabada e inexistente.

Rex tiró de la correa para dar ánimos y finalmente, iniciar la ansiada marcha, pero no podía empezar porque se percató de que ahora tenía a un perro jalándole con ligera impaciencia, cuando en otro tiempo era su hijo urgiendo su camino para comprar golosinas. Él ya estaba lejos y ya no tenía gusto para las golosinas. Rex tiraba de la correa, que estrujaba Zambrano en sus manos, con la misma fuerza que sentía constreñirse su veterano corazón.

Le dolió profundamente. Y con esa sensación, se percató que seguía sintiendo.

Suspiró igual de profundo. Y se dijo: “sí, soy un novato porque sigo vivo; esto que siento es estar vivo”.

Y dio el primer paso.

Hiram Cervantes, Escritor y litigante mexicano