¿Cómo carajos te lo digo?
¿Cómo te hago entender que al verte así,
desnuda, se me incendia hasta la piel?
Mujer, tú no caminas, tú desfilas con el pecado en la mano,
y yo, maldito de deseo, me retuerzo encabronado.
Ni la distancia, ni el tiempo,
ni el jodido Zoom te apaga;
que aunque estés tras la pantalla,
mi libido igual se embriaga.
Mírame bien, carajo, que no hay edad para este ardor,
soy un viejo de alma joven con un fuego devorador.
Aquí me tienes hirviendo, sin vergüenza ni recato,
con las ganas desatadas y los cojones al mando.
Si me dejaras tocarte, no habría fuerza que me frene,
te haría gritar mi nombre hasta que el mundo se entere.
Serías furia entre mis manos, sería tuyo hasta el abismo;
si exploto, no hay consuelo, más que morir en tu ritmo.
Así que deja de tentarme o asume las consecuencias
de un macho encendido; y si me sigues provocando,
te juro… no habrá clemencia.
Acabaría como volcán en erupción,
aquí en mi lecho todo mojado.
Así que ven sin tregua ni miedo,
haz que reviente sin compasión;
que ya no aguanto, que ya no puedo,
¡me vengo en llamas sin ti!
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























