Por Salvador Calva Morales
El amor no se humilla, no sabe implorar,
no aprende a doblarse ni a mendigar;
si no brota solo, sin verbo rogar,
no es amor lo que llega, es sombra y pesar.
Si un hijo se ausenta y decide callar,
no lo fuerces a voces que no quiere dar;
el cariño impuesto se vuelve fatal,
culpa disfrazada que no sabe amar.
Los padres sembraron sin tasar ni contar,
tiempo, desvelo, cuerpo y mar;
no nacieron al mundo para suplicar
lo que ya ofrecieron hasta desangrar.
Rogar una llamada es el alma lijar,
suplicar presencia es dejarse gastar;
la insistencia oxida la fe al amar
y convierte la espera en sal y en sal.
El amor verdadero no acepta mandar,
no firma contratos ni exige señal;
nace libre, intacto, sin preguntar,
porque lo que es amor no se pide:
se da.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























