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La cruzada contra la libertad individual

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Imagen de autor SplitShire en PIXABAY

– La Historia Jamás Contada –

Así que hemos regresado a la Edad Media. Suena extraño, pero es un hecho histórico que los logros en cuanto a autodeterminación personal que ya considerábamos parte integral de nuestras sociedades modernas, se encuentran ahora misma bajo asedio por parte del Poder, tanto el formal del Estado como el de la abigarrada masa de los llamados “poderes fácticos”, delincuencia incluida.

Tratando de conceptualizar la situación, vino a mi memoria la atmósfera de una curiosa novela que leí hace… ¡52 años! titulada ¡QUÉ DIFÍCIL ES SER DIOS!, de los hermanos Arcadi y Boris Strugatski, un clásico de la ciencia-ficción rusa publicado originalmente en 1964. Se trata, hasta donde recuerdo, de unos astronautas enviados a estudiar un planeta similar a la Tierra cuyos habitantes están viviendo en la Edad Media… ¡Pero léanlo -o véanlo, pues también hay versiones actuadas-, seguro les resultará emocionante además de hacerlos pensar, ya un lujo en estos días!

Les contaba que evoco esa atmósfera porque así se siente uno, ciudadano de su tiempo, al constatar que el Mundo, en su evolución, está de regreso en una época donde las corporaciones -o bandas, que eso son en último término- han hecho a un lado el concepto del Derecho y sus principios para entregarse a lo que sienten les es propio, como el pillaje y la tiranía, sin tener en cuenta a las otras organizaciones sociales y menos aún a los INDIVIDUOS. Sí, ya la vida es una novela -otro título famoso- pero de terror, donde lo peor siempre está por venir, siendo uno de sus puntos más álgidos -sin que la mayoría parezca notarlo siquiera- la acusada tendencia del poder corporativo de despojar nuevamente al individuo de la posibilidad, apenas reciente e incompletamente ganada, de decidir sobre su propio cuerpo.

Como las cuestiones de la interrupción legal y voluntaria del embarazo y el extenso complejo de lo concerniente al género, la orientación y el deseo sexuales, siendo los casos más escandalosos en este momento los oficiales de Javier Milei en Argentina y Donald (y Pluto…cracia que lo acompaña) Trump en los Estados Unidos.

(Recuerdo que hace 9 años o así, informándome sobre el asunto, di con una especie de Congreso –caucus– de la Ultraderecha estadunidense que estableció las directrices -hechas suyas aquí por una cohorte de legionarios de la Anáhuac y en España no sé quiénes pero también- para irse contra los avances académicos y legislativos en materia de TRANSEXUALIDAD.)

En Rusia parece que tienen su propia tradición “anti-“, a juzgar por el caso del venerado compositor Piotr Chaikovski, pero quizá aún más, por ir más al punto, de la secta extrema de los skoptsy, de ingrata memoria para la Iglesia Ortodoxa, misma que, para variar, respalda moralmente a Vladimir Putin.

Esto en cuanto a Occidente, aunque seguramente Aleksandr Duggin, el ideólogo de cabecera del autócrata ruso, se apresuraría a deslindarse argumentando que ellos se “cuecen aparte”, no como los “degenerados” (?) occidentales: otra vez la Raza pura, una de las motivaciones profundas de tan desmesurada reacción a la mayor visibilidad de la diversidad sexual, como sucedió tan pronto Adi Hitler asumió el cargo de Canciller en Alemania, cuando los nazis allanaron y vandalizaron el Institut für Sexualwissenschaft de Berlín, pionero, entre otras cosas, de la cirugía contemporánea de confirmación -antes reasignación- de género.

Así que en éstas estamos, pero de seguir o, más bien, dejar que las cosas sigan como ominosamente se van dando en países hasta hace poco considerados modernos, más pronto de lo que imaginamos el corporatismo neomedieval la emprenderá con celo religioso contra todo lo que denote o manifieste individualismo en cualquier aspecto, como lo vivimos en carne propia los escolares de hace dos y tres generaciones con la tendencia imperante entonces de uniformarnos en todo, como si fuésemos soldados civiles, introduciendo además la parafernalia militar y sus más desaforados mitos.

La realidad de nuestras sociedades nunca ha sido plácida, pero ahora es francamente alarmante: cuando menos hay que ESTAR CONSCIENTES DE ELLO.

¿No lo creen así, atentos lectores?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.