Por Raúl D´alessandro (Argentina)
-Puntos de vista-
Para que no se apague mi llama la asiento en un nuevo sitio, otro aire avivará su renuevo de luz, y será un día más. Desde mi fragilidad, apuesto a un triunfo que no se dejará vencer; trepo hasta alcanzar la cima de mi abismo y me amparo en el silencio de mi voz interior, aún así, no todos los pájaros trinan, no todas las notas son melodiosas; hay mentiras camufladas en un cúmulo de verdades, allí surgen los malos consejos, y son limosnas de falsas monedas.
La felicidad impostora es la trampa del conformismo, no se puede respirar con intermitencia, no se puede estar muerto a medias. Se vive con todo el aire o se acaba el aliento. Soy un pez vivo en el mar muerto, un surco verde en el desierto, un recipiente de esperanza, un cúmulo de pequeñas virtudes que se esfuerzan por ser mejores.
Avanzo un paso más como un caminante anónimo de la larga senda, y me recibe un viento que retorna desde el sitio donde aún no ha llegado. Soy un sobreviviente del desaliento buscando señales positivas. Buscando mi mejor versión continúo mi viaje de días, y cada amanecer despierto celebrando mi jubilosa resurrección cotidiana.
Habito la gracia de seguir siendo.
Raúl Viejo Lobo D´alessandro es escritor de la ciudad de Mar del Plata. Ha recibido múltiples premios por sus relatos breves. Es colaborador de Sabersinfin en Argentina.

































