Por René Sánchez Juárez
Este martes 3 de noviembre de 2026, Estados Unidos celebra las elecciones de medio mandato que pondrán a prueba el segundo mandato de Donald Trump. Tras casi dos años en la Casa Blanca, el presidente republicano enfrenta un claro desgaste. Su índice de aprobación ronda apenas el 37 %, según las encuestas, y su gobierno registra nulos resultados tangibles en materia económica: la inflación y el costo de la vida continúan como preocupaciones centrales de los votantes, sin mejoras sustanciales que respalden su discurso. Como es habitual en las midterms, el partido que ocupa la Casa Blanca suele sufrir un castigo electoral, y los demócratas aparecen como favoritos para recuperar terreno.
Los republicanos llegan a las urnas con mayorías justas que pueden evaporarse fácilmente. En la Cámara de Representantes, donde se renuevan los 435 escaños y se necesitan 218 para el control, los republicanos parten con una ventaja mínima. Según los datos actuales, basta un vuelco de cuatro escaños para que los demócratas se hagan con la mayoría. Las encuestas genéricas les otorgan alrededor del 51 % de la intención de voto frente al 42,5 % de los republicanos. En el Senado, los republicanos mantienen 53 escaños contra 47 de demócratas e independientes que caucusan con ellos; se renuevan 35 escaños. Los demócratas necesitan ganar cuatro escaños netos para recuperar el control; varias de esas contiendas se libran en estados que Trump ganó en 2024, como Georgia, Michigan u Ohio, lo que hace la carrera más reñida.

Además, se elige gobernador en 36 estados. El mapa político muestra un reparto equilibrado entre las gubernaturas en disputa (18 demócratas y 18 republicanas), aunque a nivel nacional los republicanos controlan 27 y los demócratas 23. Estas elecciones estatales influyen en políticas clave como el aborto, la inmigración y la educación, y suelen reflejar también el rechazo al partido del presidente.
La desesperación de Trump es evidente. En las últimas semanas ha impulsado una propuesta populista de 5.000 dólares para todos los adultos ciudadanos —presentada como un “dividendo Trump”— condicionada a que los republicanos conserven el control del Congreso, junto con cheques menores de alrededor de 90 dólares dirigidos a adultos mayores beneficiarios de Medicare. Si los republicanos pierden la mayoría en una o ambas cámaras, sería el inicio del fin de su presidencia: los demócratas podrían frenar la mayoría de sus iniciativas legislativas, presupuestos y nombramientos. Esto truncaría, además, su sueño de contender por un tercer término presidencial, al dejarlo sin el respaldo legislativo necesario para consolidar su agenda en los dos años que le quedan. Las midterms de 2026 no solo decidirán el equilibrio de poder en Washington, sino también el margen real de maniobra de Trump hasta 2029.
René Sánchez Juárez es politólogo y maestro en Ciencias Políticas. Es académico de la BUAP. Dirigente FROC-Puebla.






























