Por Salvador Calva Morales
Me dicen el auténtico.
Me siento ya mayor, con ochenta y pico, y al viento
no guardo entre silencios lo que arde en sentimiento;
lo mismo sienten muchos, mas lo esconden por convento
de pudor aprendido que amordaza el pensamiento.
Si el sexo es tan humano, ¿por qué ocultarlo en el intento?
Si el cuerpo pide amor con natural atrevimiento,
yo llamo autenticidad a vivir sin fingimiento,
nombrando claro al fuego que nos quema por dentro.
Disfruta lo vivido y lo que sigue en movimiento,
sin cargar experiencias que marchitan el aliento;
al cajón del olvido va el dolor sin argumento
y queda solo el goce del abrazo y su alimento.
Como dijo Churchill, no todo gesto es cierto;
las palabras se disfrazan con barniz y con talento,
pero el cuerpo enamorado jamás miente en su concierto
cuando piel con piel se encuentra sin temor ni desaliento.
Así sigo siendo, entre canas y deseo despierto,
el joven viejo que ama sin disfraz ni encubrimiento;
erótico y amoroso, fiel a lo que llevo dentro,
en alas de autenticidad… y vivo a plenitud cada encuentro.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























